Es difícil aceptar que amanece y no estas soñando junto a mi,
como aquellas mañanas donde sobre mis brazos te veía dormir
y me hacías volar. Extraño tu calor donde me cobijo,
tu aliento por el que vivo y tu esencia que se impregna cada
día en mi.
El aire toma mi mano como la tomas tù, la cama guarda el espacio
donde tu silueta y la mía se disponen a explorar los deseos del amor,
los impulsos del corazón.
Te volviste en el amanecer de mis noches y necesito saber si acaso
¿sientes lo mismo que siento yo?
Si necesitan tus labios fundirse en mi boca, mis ojos hundiéndose
en tu mirada y mi alma entrelazándose con la tuya...
Quiéreme un instante y yo me encargo de enamorarte lo que dure la eternidad.
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